Presentación
Hay muchos tipos de duelos: la partida de seres queridos, emigración, cambios de casa, de trabajo, separaciones, abandonos, hijos que inician su vida dejando el hogar de origen, amigos que dejan de verse, despedida de animalitos. Todos ellos nos dejan algo: recuerdos y una cicatriz, a veces casi imperceptible, otras más profunda, pero allí están. Necesitamos verlos y trabajarlos.
Sin duda, de todos estos duelos, la muerte de padres, abuelos, hermanos, se vive con mucho dolor, a la vez que lo vivimos como “ley de vida”, suponemos que por ser mayores, partirán antes.
Pero la muerte de un hijo es un dolor diferente, desgarrador; su ausencia nos causa un vacío muy grande, cuesta comprender, es difícil de aceptar. No importa la edad ni las circunstancias. No estamos preparados para ello.
Es la crisis existencial más severa por la que puede pasar una persona. Los padres nos enfrentamos con el pensamiento de que hacer de aquí en más, como seguir.
La muerte de un hijo es una lección de amor incondicional y no necesita una presencia física. Pero nos preguntamos, cómo sigue nuestra vida a partir de ese momento.
El duelo es un proceso natural. Es la manera que tenemos de sanar nuestro corazón, nos hace humanos. El duelo, es un proceso de sanación donde es necesario expresar los sentimientos. La única manera de salir del dolor es entrar en él plenamente.
Así es como nace, la idea de formar un grupo para padres que perdieron hijos. Se trata de hacer un trabajo desde el respeto y el amor hacia quienes partieron y hacia los que quedaron y están en proceso de transformación del dolor.
Cuando un padre entra al grupo, trae una carga de dolor y culpa, muchas preguntas y pocas o ninguna respuesta.
¿Y si tal vez, esa partida anticipada tuviera un mensaje? ¿Si pudiéramos hacer de nuestra vida un homenaje a ese hijo? Si hacemos que la partida no hubiera sido en vano. Si damos al dolor un sentido deja de ser desesperanza para transformarse en algo distinto.
El beneficio de compartir experiencias es que nos podamos ubicar en el AQUI Y AHORA de la realidad que tenemos. Al compartir nos abrimos, sacamos el dolor afuera, podemos mirarlo y trabajarlo.
Elizabeth Kubler Ross, Raymond Moody entre otros concluyeron a través de sus investigaciones que el espíritu trasciende la muerte del cuerpo físico.
Lo importante es dejar que hable el corazón dándole un lugar en él. Y que cada uno resignifique la muerte de acuerdo con sus costumbres o creencias.
El objetivo de este grupo es dar mensaje de esperanza a los padres y acompañarlos a resignificar su dolor. A transitarlo. Que puedan hablar con personas que hayan pasado o estén pasando por esas vivencias.
Respetar todos los comentarios, aunque no sean compartidos, respetar los tiempos de cada uno.
No interpretar ni aconsejar, cada uno vive su propia experiencia. Compartir con otros padres nos alivia, no habrá juicios, pero si respeto. Si no podemos o queremos compartir podemos escuchar, es una forma de participar.
Respetar los silencios.
Se sugiere a los padres que es conveniente ir a estos encuentros un mínimo de veces, ya que al principio cuesta contar, escuchar y compartir las historias.
Al grupo solo pertenecerán padres o madres que hayan perdido hijos. La idea es que quien lo facilite o cualquier profesional que participe haya pasado por la experiencia de la muerte de un hijo.
El grupo será abierto, en cualquier momento pueden llegar nuevos padres. A los nuevos que vayan llegando se les dejará expresarse ante el grupo el tiempo que necesiten. Cada vez que llegan nuevos padres los que ya están hace más tiempo pueden contarles su experiencia y como están después de un tiempo. Dándole así esperanza a quien llega que después de un tiempo y de a poco se puede volver a estar bien. Quien viene lo hace con una carga emocional muy grande y necesita una escucha atenta, que es en todo momento la base de nuestro grupo. Haremos dinámicas o ejercicios siempre que sea posible.
MODALIDAD: PRESENCIAL
Encuentros quincenales
Inicio: Lunes 26 de octubre
Fechas:
26 de octubre 2026
09 y 23 noviembre
07 y 21 diciembre
04 y 18 enero 2027
01 y 15 febrero
01 y 15 marzo
05 y 19 abril
03 y 24 mayo
07 y 21 junio.
Horario: 19h a 21h.
Aportación por encuentro:
Antes de la inscripción habrá una entrevista con la coordinadora.

Practitioner en Programación Neurolingüística (PNL), formada en Constelaciones Familiares, Duelo y Acompañamiento, Gestalt y el programa SAT de Claudio Naranjo (niveles I, II y III). He acompañado procesos de crecimiento personal tanto de forma individual como en grupo, colaborando como voluntaria en el Teléfono de la Esperanza durante dos años y como observadora de grupos de Gestalt durante tres años. Mi enfoque se basa en la escucha, la presencia y el acompañamiento respetuoso.
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